Estrella del Sur

NO SABÍA QUÉ HACER. Se encontraba frente a la boletería. Sabía que tenía que comprar un pasaje. Pero la duda que tenía era indigerible. A punto de salir estaban dos veteranos 1114 de la empresa Estrella del Sur: uno se dirigía a General Roca y el otro a Bogotá. La muchacha -un poco exasperada- le volvía a preguntar qué se le ofrecía.

Seguía dudando. Debía tomar uno de los ómnibus. Viajar en el segundo era -para él- la mejor opción: la fantasía se le haría realidad, vería cumplidas sus ilusiones. Viajar por el primero podría ver su realidad –la cual quería vivir- hecha fantasía. Y sin saber porqué -mientras unas gotas de arrepentimiento le rodaban por las líneas de la frente- le pidió a la muchacha que le vendiera un boleto para General Roca.

Por MJGV

Publicado en on 20 junio 2008 at 6:21 pm  Dejar un comentario  

Carta para alguien ausente

SABES QUE A VECES las palabras cuestan en salir, pero cuando es necesario brotan como agua en un manantial; para satisfacer la sed de los oídos.

Escribo porque no puedo verte, además por sugerencia tuya. Pero no me quejo, a esto lo aceptamos tal cual es y hay que tolerarlo. Ya vendrá el momento en que estaremos juntitos hasta el hartazgo.

Me hubiera gustado estar este fin de semana con vos. Pero como dije antes, ya vendrá el momento para que estemos siempre juntos.

Somos personas que pensamos mucho. No es feo pensar, eso denota que uno no es hueco. Lo único: hay que aprender a no torturarse con los pensamientos. Pensar tanto hace que pese llevar la cabeza sobre los hombros.

Anoche te dije que sé como recuperar el tiempo perdido, te mentí. No sé como recuperar el tiempo perdido; pero si sé como recuperar las cosas que no se hicieron durante ese tiempo. Siempre hay tiempo para todo, pero no hay que dejar esperar a que las cosas ocurran. Las oportunidades no tocan a tu puerta, aunque se da en pequeños casos.

Te diré en lo que pienso: pienso en vos, pienso en qué poder hacer para que estemos juntos los dos, pienso que cosas ocurrirán el año entrante, pienso en nuestro futuro. Se que son muchas cosas para pensar, ¿por qué lo hago? Simple, ya pasamos tantas cosas -aunque no lo creas- que no da para ir veloz pero tampoco muy despacio. Es decir, las cuestiones ya pensadas, meditadas y decididas hay que aplicarlas. A las cosas hay que hacerlas, no quedarse de brazos cruzados. ¿Qué se pierde? Absolutamente nada. La energía no se pierde, se convierte.

Es sabido que la vida que llevamos en nuestros hogares no es de la mejor. Ya está escrito que no se puede elegir en que país nacer, de qué color de piel ser, que idioma hablar, en qué familia nacer. A todo eso hay que resignarse y seguir adelante. Sin embargo, nosotros somos libres. Libres para hacer de los dos lo que queramos: crecer, amarse, cuidarse y quererse. Pero lo principal: ser los mejores amigos del mundo.

Por MJGV

Publicado en on 11 junio 2008 at 12:04 am  Dejar un comentario  

«Cultivo una rosa blanca…»

HACE VEINTICINCO AÑOS venía preparando estas palabras. Como me justifico en mi blog, no soy escritor; pero escribir es una de las actividades intelectuales más lindas que puede desarrollar el ser humano.

Por mucho tiempo reflexioné –y cada tanto sigo haciéndolo- sobre hechos que impiden formar, o crear, un vínculo fraternal. En la actualidad está desvirtuado el significado de lo fraternal, mucho más el de vínculo o vincularse. Crear lazos no está de moda.

Autores como José Martí, que pregona la mistad en sus «Versos sencillos»; Gabriel José García Márquez y sus «Cien años de soledad» y «El amor en los tiempos del cólera»; y otros que exaltan las cualidades y miserias humanas en sus obras. Sin embargo, se producen hechos paradójicos. La humanidad tan actualizada y conocedora sigue siendo una ignorante de las más bellas emociones y sensaciones: el amor y la amistad. «No es que recuerda, si no que se olvida»

Tener la posibilidad de «probar la dulce miel de amistad» es uno de los privilegios mayores que puede obtener el Hombre. De todas maneras, muchos no comparten esa idea. Por eso, si se lograra de degustar, aunque sea de a poco esas emociones, uno se encaminará por el sendero de la felicidad y un futuro providencial. Además, no hay que dejar de lado a tres que nos acompañarán en ese viaje: la soledad, la nostalgia y la melancolía. Se puede vivir en paz con ellas si te conoces y sabes lo que quieres.

«Uno es soledad, y dos son amistad». Por ello, en esta sencilla noche, quiero hacer un brindis por este grupo tan lindo que conocí, me tocó integrar y pertenecer: ¡Salud!.

Por MJGV

Publicado en on 10 junio 2008 at 11:32 pm  Dejar un comentario  

Para el que quiere enseñar – Parte 1

ESTABA TERMINANDO DE CORREGIR y calificar unos exámenes, sin notar que estaba muy entrada la noche. Los párpados le pesaban y el sueño lo vencía. Trabajando en su estudio, derrotado por el cansancio, se rindió y se dejó inclinar sobre su escritorio; en donde quedó tendido y en profundo sueño. La aldaba de la puerta de entrada de la casa sonó y se hizo escuchar por toda la casa. Habían transcurrido un par de horas. Mientras rezongaba por el inoportuno que lo despertó, y se secaba con el brazo la saliva que corría en su mejilla izquierda. Cuando se disponía, con mala gana, a abrir la puerta, la aldaba sonó por segunda vez. Llegó hacia la puerta y se fijó por la mirilla, era Eduardo con una muchacha desconocida. Pensó antes si debía abrir y qué harían esos dos a altas horas de esa noche glacial. Sin siquiera acomodarse el cabello abrió la puerta, saludó a Eduardo y pidió que pasaran. Luego, con cara de urgencia, la muchacha preguntó a José dónde se encontraba el baño. José le indicó y aprovechó la oportunidad para investigar –más por maldad, que por curiosidad-. «La traje para que charlaras con ella sobre tu problema», le dijo Eduardo. «Mmm -guturó José-, es tarde… Lo dejemos para otro día, mañana.» «Como quieras, pero ella está aquí, aprovechá», le replicó Eduardo. José doblegó.

Por MJGV

Publicado en on 9 junio 2008 at 11:47 pm  Dejar un comentario  
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