SABES QUE A VECES las palabras cuestan en salir, pero cuando es necesario brotan como agua en un manantial; para satisfacer la sed de los oídos.
Escribo porque no puedo verte, además por sugerencia tuya. Pero no me quejo, a esto lo aceptamos tal cual es y hay que tolerarlo. Ya vendrá el momento en que estaremos juntitos hasta el hartazgo.
Me hubiera gustado estar este fin de semana con vos. Pero como dije antes, ya vendrá el momento para que estemos siempre juntos.
Somos personas que pensamos mucho. No es feo pensar, eso denota que uno no es hueco. Lo único: hay que aprender a no torturarse con los pensamientos. Pensar tanto hace que pese llevar la cabeza sobre los hombros.
Anoche te dije que sé como recuperar el tiempo perdido, te mentí. No sé como recuperar el tiempo perdido; pero si sé como recuperar las cosas que no se hicieron durante ese tiempo. Siempre hay tiempo para todo, pero no hay que dejar esperar a que las cosas ocurran. Las oportunidades no tocan a tu puerta, aunque se da en pequeños casos.
Te diré en lo que pienso: pienso en vos, pienso en qué poder hacer para que estemos juntos los dos, pienso que cosas ocurrirán el año entrante, pienso en nuestro futuro. Se que son muchas cosas para pensar, ¿por qué lo hago? Simple, ya pasamos tantas cosas -aunque no lo creas- que no da para ir veloz pero tampoco muy despacio. Es decir, las cuestiones ya pensadas, meditadas y decididas hay que aplicarlas. A las cosas hay que hacerlas, no quedarse de brazos cruzados. ¿Qué se pierde? Absolutamente nada. La energía no se pierde, se convierte.
Es sabido que la vida que llevamos en nuestros hogares no es de la mejor. Ya está escrito que no se puede elegir en que país nacer, de qué color de piel ser, que idioma hablar, en qué familia nacer. A todo eso hay que resignarse y seguir adelante. Sin embargo, nosotros somos libres. Libres para hacer de los dos lo que queramos: crecer, amarse, cuidarse y quererse. Pero lo principal: ser los mejores amigos del mundo.
Por MJGV