HACE VEINTICINCO AÑOS venía preparando estas palabras. Como me justifico en mi blog, no soy escritor; pero escribir es una de las actividades intelectuales más lindas que puede desarrollar el ser humano.
Por mucho tiempo reflexioné –y cada tanto sigo haciéndolo- sobre hechos que impiden formar, o crear, un vínculo fraternal. En la actualidad está desvirtuado el significado de lo fraternal, mucho más el de vínculo o vincularse. Crear lazos no está de moda.
Autores como José Martí, que pregona la mistad en sus «Versos sencillos»; Gabriel José García Márquez y sus «Cien años de soledad» y «El amor en los tiempos del cólera»; y otros que exaltan las cualidades y miserias humanas en sus obras. Sin embargo, se producen hechos paradójicos. La humanidad tan actualizada y conocedora sigue siendo una ignorante de las más bellas emociones y sensaciones: el amor y la amistad. «No es que recuerda, si no que se olvida»
Tener la posibilidad de «probar la dulce miel de amistad» es uno de los privilegios mayores que puede obtener el Hombre. De todas maneras, muchos no comparten esa idea. Por eso, si se lograra de degustar, aunque sea de a poco esas emociones, uno se encaminará por el sendero de la felicidad y un futuro providencial. Además, no hay que dejar de lado a tres que nos acompañarán en ese viaje: la soledad, la nostalgia y la melancolía. Se puede vivir en paz con ellas si te conoces y sabes lo que quieres.
«Uno es soledad, y dos son amistad». Por ello, en esta sencilla noche, quiero hacer un brindis por este grupo tan lindo que conocí, me tocó integrar y pertenecer: ¡Salud!.
Por MJGV